Ya es casi 3 meses de mi accidente. Si me preguntan por mi salud física va mejorando poco a poco. El caer de un tercer piso cambia la vida de cualquiera. Y es más el tener 65 años y contarlo es aún más un milagro.

El día 16 de mayo me disponía a hacer mis actividades cotidianas como siempre, en ese entonces tenía un local de comida por el centro histórico al que iba todos los días desde la mañana hasta la noche. Ya hace mucho venia presentando un sonido en el oído que no me dejaba en paz, al principio fue tolerable pero cada día empeoro, hasta que paso lo inevitable.

 Ese 16 de mayo subí a la terraza a limpiar un poco y sin darme cuenta perdí el control y el equilibrio de mi cuerpo cayendo 3 pisos. No sé si Dios tiene algo para mi grande o porque sigo con vida pero en realidad ese día el romperme la cadera, el fémur y el codo fue un milagro para lo que en realidad podría pasarme, aun veo gente que se rompe la pierna solo tropezando la vereda, no lo sé el contar mi historia es difícil.

 Después de varias cirugías nuevamente tuve la esperanza de retomar mi vida gracias a Dios ingrese al Hospital de Atención Integral del Adulto Mayor, que cabe recalcar casi no lo conocía, cuando cruce la puerta del parqueadero supe que estaba ingresando a un lugar donde me enseñarían nuevamente a vivir. Desde el guardia me saludo muy cordialmente y abrió la puerta del auto de mi hijo que era donde yo venía.

 Díganme ¿En qué hospital privado o en que clínica particular lo ayudan así? A mi ingreso me informaron que iba a ser atendido en un área de hospitalización llamada Unidad de Mediana Estancia (UME) al principio me preocupe porque vi personas mayores y ojo que no es que sea un bebe pero en realidad hablar con tu compañero de cuarto que asegura tener 94 años es para mí algo fuera de lo común. Él había ingresado por recuperación de su rodilla.

 Quizás no me crean pero él fue dado de alta mucho antes que yo salió muy cuerdo y fuerte caminando casi sin la ayuda de su bastón, al contrario, salió riendo con los doctores diciendo que si volverá será para un simple control. Sí, un simple control a sus 94 años y yo a mis 65 parecía pinocho el de la canción que se canta a los niños, astillado por todas partes y débil y prácticamente he vencido a la muerte con mi hazaña de seguir con vida.

 Una vez ingresado el trato fue otro las enfermeras me dan la medicación a la horas y los terapistas que si bien me hacen sudar por los ejercicios me ayudan. Antes arrastraba la pierna en la cama y ese era el único movimiento de mí ser. Ahora camino con la ayuda de un bastón hasta que ejercite mis músculos y salgo todos los días al jardín terapéutico de la parte de atrás del hospital. Las plantas comienzan a dar frutos y mis terapias igual antes me conformaba con ver desde la ventana el huerto, ahora hasta ayudo a regar las plantitas.

A veces hay lugares que cambian nuestra vida, este es uno de ellos, nunca pensé que el Ministerio de Salud pública cuente con un hospital así, he escuchado muchos comentarios de lo Público hasta que lo viví. Si las cosas han cambiado en el país pero por lo menos aquí para mi cambio para bien. No me queda más que irme de este hospital agradecido con todo el personal y por haberme dado nuevamente una buena calidad de vida, aquí volveré por mis controles dentales y a consulta externa a fortalecer mis músculos. 

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